Después de los terremotos de 1985 en Ciudad de México y del 19S de 2017, los equipos de respuesta documentaron un patrón que se repitió en ambos eventos: las personas que resultaron heridas no fueron aplastadas por muros ni por el techo. Fueron golpeadas por libreros que cayeron sobre ellas, por televisores que se desprendieron de sus soportes, por ventanas que estallaron cuando intentaron correr hacia afuera. Ese mismo patrón fue documentado tras el terremoto de 2010 en Chile y el de 2007 en Perú: la mayoría de las lesiones durante un terremoto vienen de lo que cae encima de las personas, no del edificio en sí. Eso cambia completamente dónde hay que poner la energía antes de que llegue el próximo sismo.
- Lo primero que puedes hacer hoy: asegura lo que puede caerte encima
- Qué hacer durante el temblor: la regla que salva vidas y el error que las cuesta
- Réplicas: el peligro que empieza cuando la gente cree que ya pasó
- Seguridad estructural: lo que debes saber de tu propia vivienda antes del sismo
- El kit de emergencias que realmente necesitas: sin exagerar, sin improvisar
- Niños, adultos mayores y personas con movilidad reducida: las decisiones que no pueden esperar
- ¿Quedarse o salir? Una regla clara para cuando no hay tiempo de pensar
- Lo que no debes hacer: los errores que se pagan caro
- Resumen: qué hacer esta semana, no «algún día»
- Preguntas Frecuentes
- ¿Qué debo hacer durante un terremoto si estoy en casa?
- ¿Cómo asegurar los muebles para evitar lesiones en un terremoto?
- ¿Qué debe tener un kit de emergencias para terremoto en casa?
- ¿Es más seguro salir corriendo al exterior durante un terremoto?
- ¿Cómo hacer un plan familiar de emergencia para sismos?
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Lo primero que puedes hacer hoy: asegura lo que puede caerte encima
Antes de armar un kit de emergencias o memorizar rutas de evacuación, recorre tu casa con este criterio: ¿qué objeto, si cayera ahora mismo, podría herirte gravemente? El librero en el pasillo, el refrigerador en la cocina, el calentador de agua en el patio. Estos son los peligros reales.
Los anclajes para muebles y los seguros de gabinete existen precisamente para esto — son piezas de ferretería económicas que se instalan en menos de una hora. Un librero alto con dos tornillos al muro resiste sacudidas que de otro modo lo mandarían directo sobre quien esté sentado debajo. Asegurar muebles altos a la pared es la acción preventiva con mayor reducción documentada de lesiones en el hogar, según los lineamientos de preparación sísmica de la Cruz Roja y la FEMA.
- Ancla libreros, roperos y estantes altos al muro con soportes metálicos.
- Usa seguros de velcro o silicona antideslizante bajo objetos pesados sobre mesas y repisas.
- Mueve los objetos más pesados a los estantes más bajos.
- Asegura el calentador de agua con flejes metálicos al muro — si cae y rompe la línea de gas, el problema se multiplica. En México, la norma NOM-003-SEDE establece requisitos de instalación segura para estos equipos; verificar su cumplimiento es parte de la revisión preventiva.
- Coloca seguros en puertas de gabinetes de cocina para que no se abran y lancen su contenido.
Si hoy solo tienes diez minutos, empléalos en identificar los tres objetos más peligrosos de tu hogar y moverlos o asegurarlos. Todo lo demás viene después.
Qué hacer durante el temblor: la regla que salva vidas y el error que las cuesta
El instinto más común cuando comienza a temblar es correr hacia afuera. Es comprensible — el espacio abierto se siente seguro. Pero ese impulso es responsable de muchas lesiones evitables: mientras corres, caen vidrios de ventanas, se desprenden cornisas, se abren grietas en el suelo justo en la entrada. El movimiento durante la sacudida activa es el momento de mayor riesgo.
La técnica recomendada internacionalmente — y validada por organismos como la FEMA y la Cruz Roja Americana — es agacharse, cubrirse y sujetarse:
- Agáchate al suelo de inmediato para que el movimiento no te derrumbe.
- Cúbrete la cabeza y el cuello con los brazos, o métete bajo una mesa resistente.
- Sujétate a algo fijo y no te muevas hasta que el temblor pare completamente.
Si estás en cama cuando comienza el sismo, quédate ahí y cúbrete la cabeza con la almohada. Si estás en la cocina, aléjate de la estufa y el refrigerador. Solo sal del edificio cuando el movimiento haya cesado del todo y puedas evaluar si la salida es segura. El contexto sísmico varía significativamente según la región: Ciudad de México enfrenta riesgo amplificado por su suelo lacustre, Santiago de Chile está sobre la zona de subducción de Nazca, y Madrid tiene actividad sísmica moderada pero con construcción más antigua y menos adaptada. Las recomendaciones de esta sección aplican a todos esos contextos, pero los planes locales de Protección Civil o emergencias de cada país detallan los protocolos específicos para cada zona. Si vives en una zona sísmica activa, practicar esta respuesta con tu familia — sin esperar a que llegue la alerta — puede marcar una diferencia enorme.
Réplicas: el peligro que empieza cuando la gente cree que ya pasó
Después del sismo principal vienen las réplicas, y aquí ocurre otro error muy frecuente: las personas regresan al interior del edificio creyendo que «ya terminó», y una réplica fuerte las sorprende adentro con estructuras ya debilitadas. Una réplica no es necesariamente más débil que el sismo original — puede ser lo suficientemente intensa para colapsar lo que el primer temblor ya comprometió.
La regla práctica es esta: si el edificio mostró daños visibles — grietas en columnas o muros de carga, marcos de puertas deformados, escaleras con escalones desplazados — no entres hasta que un especialista lo evalúe. Si no hay daños visibles y necesitas entrar a recoger medicamentos, documentos o el kit de emergencias, hazlo rápido, con calzado grueso (por los vidrios rotos) y sin usar elevadores.
Protección Civil en México, los bomberos locales o los cuerpos de respuesta civil de tu país tienen protocolos para inspección post-sísmica. No dependas de la opinión de los vecinos para decidir si un edificio es seguro después de un temblor fuerte. Puedes consultar los lineamientos de Protección Civil México para entender qué señales estructurales son señales de evacuación inmediata.
Seguridad estructural: lo que debes saber de tu propia vivienda antes del sismo
La seguridad estructural de tu edificio o casa es la variable que más gente ignora — y es la que más influye en si estarás seguro cuando tiembla. No se trata de ser ingeniero: se trata de hacerse unas preguntas básicas que la mayoría nunca hace.
¿En qué año fue construida tu vivienda? En muchos países de América Latina, los códigos de construcción sísmica se actualizaron significativamente después de terremotos destructivos (1985 en México, 2010 en Chile, entre otros). Las viviendas construidas antes de esas fechas, especialmente si no han tenido mantenimiento, pueden tener vulnerabilidades importantes. Esto no significa que sean inhabitables, pero sí significa que vale la pena preguntar.
- ¿Es construcción de concreto reforzado, adobe, tabicón o madera? El adobe sin refuerzo es especialmente vulnerable.
- ¿Tiene grietas existentes en columnas o en las uniones entre muro y techo?
- ¿El edificio ha tenido ampliaciones informales en pisos superiores?
- ¿Está construido sobre terreno firme o sobre relleno, ribera de río o ladera?
Si vives en zona de alto riesgo sísmico y tu vivienda tiene más de 30 años, considera solicitar una revisión estructural básica. En México, algunos municipios ofrecen este servicio de forma gratuita a través de Protección Civil. En otros países, los colegios de ingenieros tienen programas similares post-desastre. Si también vives cerca de una zona volcánica, el riesgo combinado de sismo y flujos de lodo en temporada de lluvias es especialmente relevante — en esos casos, vale la pena revisar también Vivir junto al volcán: ¿estás listo para evacuar?
El kit de emergencias que realmente necesitas: sin exagerar, sin improvisar
El kit ideal no es el más completo — es el que está listo, accesible y que toda la familia sabe dónde encontrar. En los centros de evacuación habilitados tras el 19S de 2017 en México, el problema más frecuente fue el mismo: las familias llegaban sin agua, sin medicamentos crónicos y sin copias de documentos. No llegaron sin suministros por descuido — llegaron sin ellos porque los suministros estaban repartidos por toda la casa y no tenían tiempo de reunirlos.
La Cruz Roja recomienda tener un kit listo para al menos 72 horas de autonomía. Estos son los elementos que más se echan en falta:
- Agua potable: mínimo cuatro litros por persona por día; guarda al menos 12 litros por persona para cubrir 72 horas de consumo y preparación de alimentos. Rota el agua embotellada cada seis meses.
- Alimentos no perecederos para tres días: latas, alimentos deshidratados, barras energéticas. Revisa las fechas de caducidad cada seis meses y reemplaza lo que venza antes de la siguiente revisión.
- Medicamentos de uso crónico — al menos una semana de reserva, con su receta médica. Verifica caducidades cada tres meses, ya que algunos medicamentos pierden efectividad antes que otros suministros del kit.
- Linterna y pilas de repuesto (o linterna recargable con manivela). Un apagón prolongado es casi inevitable tras un sismo fuerte; si quieres prepararte mejor para ese escenario, revisa también Golpe de calor en apagones: lo que debes decidir rápido.
- Documentos en bolsa impermeable: actas de nacimiento, identificaciones, pólizas de seguro, cartillas de vacunación.
- Dinero en efectivo en billetes pequeños — los cajeros y terminales no funcionan sin luz.
- Radio portátil a pilas o manivela para recibir información oficial sin depender del celular.
- Botiquín básico: dos paquetes de gasas estériles (tamaño 10×10 cm), cuatro vendas de distintos tamaños, frasco de alcohol isopropílico al 70%, antiinflamatorios de venta libre (revisa caducidad cada seis meses), tijeras de punta roma, y al menos seis guantes de látex o nitrilo. Rota los medicamentos del botiquín antes de su fecha de vencimiento.
- Calzado grueso dentro o junto a cada cama — los vidrios rotos son una de las causas más comunes de lesiones al salir después del sismo.
Una mochila compacta de carga con divisiones internas facilita mantener todo el kit organizado y listo para agarrarlo en segundos. Guarda el kit en un lugar accesible, no en el fondo de un armario bloqueado por cajas.
Niños, adultos mayores y personas con movilidad reducida: las decisiones que no pueden esperar
Las necesidades de preparación no son iguales para todos en el hogar. Los niños pequeños no van a ejecutar la técnica de agacharse-cubrirse-sujetarse sin haberla practicado físicamente antes. Un simulacro en casa — aunque sea informal, aunque parezca un juego — es lo que convierte una instrucción abstracta en respuesta automática bajo estrés.
Con los adultos mayores, el desafío principal suele ser diferente: muchos viven solos, tienen limitaciones de movilidad o dependen de equipos médicos que requieren electricidad. Si tienes un familiar mayor en esa situación, la preparación requiere un plan específico — no solo «estar pendiente». Hay consideraciones prácticas que marcan una diferencia real, y están desarrolladas en detalle en la Guía práctica para proteger a tus mayores en emergencias.
Para personas con discapacidad motora o que dependen de sillas de ruedas, el plan de evacuación necesita incluir rutas alternativas sin escaleras y al menos una persona de apoyo identificada de antemano. No esperes al día del sismo para saber quién ayudará. Esa conversación — con los vecinos, con el portero del edificio, con un familiar cercano — es parte del plan.
¿Quedarse o salir? Una regla clara para cuando no hay tiempo de pensar
La decisión de evacuar o refugiarse en el lugar no siempre la toman las autoridades a tiempo. A veces el corte de comunicaciones, el humo, o el simple caos hacen que tengas que decidir tú. Esta es la regla que funciona en la práctica:
Quédate si: el edificio no tiene daños estructurales visibles, tienes acceso a agua y tus suministros básicos, y las calles o áreas exteriores representan un riesgo mayor (escombros activos, cables caídos, lluvias intensas que aumenten el riesgo de deslizamientos).
Evacúa si: hay grietas visibles en columnas o muros de carga, huele a gas, hay fuego o humo en el edificio, las autoridades emiten alerta de evacuación, o el edificio está en zona de posible deslizamiento o inundación — especialmente relevante en temporada de lluvias, cuando un sismo puede desestabilizar laderas ya saturadas de agua.
Si evacúas, cierra las llaves de gas, apaga la electricidad desde el tablero principal, lleva el kit de emergencias y comunica tu destino a alguien de confianza. El punto de reunión familiar debe estar acordado de antemano — no lo decidas en el momento. Una plaza pública conocida, la escuela o un parque alejado de edificios altos son buenas opciones.
Lo que no debes hacer: los errores que se pagan caro
Algunos errores son tan comunes que vale la pena nombrarlos directamente:
- Usar el elevador después del sismo. Aunque el edificio parezca intacto, los mecanismos pueden estar dañados. Las escaleras siempre primero.
- Encender velas o fósforos inmediatamente. Si hay fuga de gas — que no siempre se huele de inmediato — una llama puede causar explosión. Ventila primero, verifica después.
- Publicar en redes sociales antes de llamar a tus familiares. Las líneas se saturan rápido; usa mensajes de texto o aplicaciones de mensajería que consumen menos señal.
- Regresar a recoger objetos bajo réplicas activas. Ningún objeto vale ese riesgo.
- Beber agua del grifo sin verificar. Las tuberías pueden haberse contaminado con la ruptura de redes. Hasta tener confirmación oficial, usa el agua embotellada del kit o potabiliza antes de consumir.
- Asumir que el sismo ya pasó porque «fue pequeño». Algunos sismos precursores son débiles. Si sientes temblor, activa el protocolo completo — no lo evalúes a medias.
Resumen: qué hacer esta semana, no «algún día»
La preparación para sismos no requiere una reorganización completa de tu vida. Requiere decisiones pequeñas tomadas antes del momento de crisis, cuando todavía hay tiempo para pensar con calma. La diferencia entre una familia que sale bien de un terremoto y una que no, casi nunca es el equipamiento — es si habían hablado del plan, si habían asegurado los muebles, si sabían exactamente dónde estaba el kit.
Esta semana: ancla el mueble más alto de tu casa, verifica que tienes agua almacenada para al menos 72 horas, y acuerda con tu familia un punto de reunión externo. Son tres acciones que toman menos de una tarde y que cambian radicalmente tu situación ante el próximo sismo.
Para profundizar en los lineamientos de preparación sísmica, consulta los recursos de Protección Civil México y la guía de preparación para terremotos de la Cruz Roja Americana.
Preguntas Frecuentes
¿Qué debo hacer durante un terremoto si estoy en casa?
La acción más importante es protegerte de objetos que puedan caerte encima: agáchate, cúbrete debajo de una mesa resistente o junto a un muro interior y sujétate hasta que el movimiento pare. No corras hacia la puerta ni al exterior durante el sismo, ya que la mayoría de las lesiones ocurren por objetos que caen, como libreros, televisores y vidrios rotos. Estadísticas de respuesta a desastres confirman que permanecer en el lugar y cubrirse reduce significativamente el riesgo de lesiones graves.
¿Cómo asegurar los muebles para evitar lesiones en un terremoto?
Los libreros, armarios y televisores deben fijarse a la pared con soportes de metal o correas antisísmicas antes de que ocurra un sismo, ya que estos objetos representan la principal causa de lesiones durante un temblor. Los televisores deben colocarse en muebles bajos o asegurarse con correas especiales a su soporte. Revisa también que cuadros pesados, espejos y estantes estén anclados correctamente, priorizando las zonas donde duermes o pasas más tiempo.
¿Qué debe tener un kit de emergencias para terremoto en casa?
Un kit básico debe incluir agua potable para al menos 72 horas (mínimo 3 litros por persona por día), alimentos no perecederos, linterna con pilas de repuesto, botiquín de primeros auxilios, documentos importantes en bolsa impermeable y un radio de baterías. También se recomienda incluir medicamentos esenciales, dinero en efectivo y una manta de emergencia por cada integrante del hogar. Lo ideal es revisar y actualizar el kit cada seis meses para garantizar que los suministros estén en buen estado.
¿Es más seguro salir corriendo al exterior durante un terremoto?
No, salir corriendo al exterior durante un sismo es una de las acciones más peligrosas que puedes tomar, ya que aumenta el riesgo de ser golpeado por vidrios rotos, fachadas que se desprenden o personas en pánico. La mayoría de las lesiones documentadas en estudios de respuesta a desastres ocurren precisamente en los primeros momentos, cuando las personas intentan desplazarse. La recomendación oficial de organismos como la Cruz Roja y la OPS es quedarse en el interior, protegerse y esperar a que el movimiento cese completamente antes de evacuar.
¿Cómo hacer un plan familiar de emergencia para sismos?
Un plan familiar debe definir un punto de encuentro fuera del hogar conocido por todos los miembros, acordar un contacto externo fuera de la ciudad a quien llamar, y asignar roles claros como quién toma al niño pequeño o quién recoge la mascota. Es fundamental practicar el plan al menos dos veces al año, incluyendo simulacros de evacuación, para que las respuestas sean automáticas bajo estrés. Asegúrate de que todos los miembros del hogar, incluidos los niños mayores de cinco años, conozcan la dirección del punto de reunión y el número del contacto externo de memoria.
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