En una emergencia, los primeros minutos casi nunca los cubre un profesional. Los cubre quien está al lado: un familiar, un compañero de trabajo, alguien que pasaba por la calle. La ambulancia llega, pero llega después. Ese hueco de tiempo —a veces cinco minutos, a veces quince si estáis en una zona rural— es exactamente donde los primeros auxilios cambian el resultado.
La buena noticia es que lo que de verdad importa en esos minutos cabe en una página. No hace falta memorizar un manual entero ni tener formación sanitaria. Hace falta saber tres o cuatro cosas y, sobre todo, atreverse a hacerlas.
- Antes de tocar a nadie: la escena
- Cómo se avisa al 112 para que la ayuda llegue antes
- Persona que no responde: comprobar y comprimir
- El desfibrilador: el aparato que casi nadie se atreve a coger
- Hemorragias: presión directa, y menos torniquete del que creéis
- Atragantamiento: la diferencia entre toser y no poder toser
- Golpes, caídas y fracturas: cuándo no mover
- Quemaduras: agua corriente y tiempo
- Los puntos de decisión
- Qué podéis hacer hoy
- En resumen
- Fuentes
Antes de tocar a nadie: la escena
El primer gesto de los primeros auxilios no se hace sobre la víctima, se hace sobre el entorno. Mirad qué hay alrededor antes de acercaros: tráfico que sigue circulando, cables caídos, humo, un suelo resbaladizo, una escalera por la que alguien ha rodado y que sigue estando ahí.
Desde mi experiencia en respuesta a emergencias, esta es la parte que más se salta la gente y la que más problemas genera. En intervenciones de tráfico, una parte nada pequeña de los heridos añadidos son personas que se bajaron del coche para ayudar y quedaron expuestas al carril contiguo. Un socorrista atropellado no ayuda a nadie: convierte un accidente en dos.
Tres comprobaciones rápidas, en este orden:
- ¿Es seguro para mí? Si no lo es, no entráis. Avisáis al 112 y esperáis.
- ¿Es seguro para la víctima donde está? Si el peligro es inmediato y evitable (fuego, tráfico), moverla es la excepción justificada.
- ¿Cuántas personas hay afectadas? Contadlas antes de arrodillaros junto a la primera. Es información que el 112 necesita.
Cómo se avisa al 112 para que la ayuda llegue antes
Llamar al 112 parece trivial y no lo es. La diferencia entre una llamada útil y una llamada confusa se mide en minutos de respuesta.
Dad la información en este orden: dónde, qué ha pasado, cuántos, cómo están. La localización va primero siempre, porque es lo único que permite lanzar recursos mientras seguís hablando. Si estáis en carretera, buscad el punto kilométrico y el sentido de la marcha. Si estáis en un edificio, decid el portal, la planta y si el ascensor funciona. Si no sabéis dónde estáis, decidlo abiertamente: el operador puede localizaros.
Y algo que mucha gente ignora: el operador del 112 os va a guiar. Si hay que hacer reanimación, os marcará el ritmo por teléfono. Poned el manos libres, dejad el móvil en el suelo y seguid las instrucciones. No colguéis hasta que os lo digan.
En los servicios de emergencia sabemos que la llamada bien hecha es, en la práctica, la primera maniobra del rescate. Alguien que dice con calma «kilómetro 34 de la A-6, sentido A Coruña, un turismo volcado, dos personas, una no responde» ha ganado más tiempo para esa víctima que casi cualquier otra cosa que pueda hacer con las manos.
Persona que no responde: comprobar y comprimir
Esta es la situación en la que los primeros auxilios salvan vidas de forma más directa, y también la que más bloquea a la gente.
La secuencia es corta:
- Comprobad respuesta. Sacudid suavemente los hombros y hablad alto: «¿me oyes?».
- Abrid la vía aérea. Una mano en la frente, dos dedos en el mentón, inclinad la cabeza hacia atrás.
- Mirad si respira con normalidad. Diez segundos, no más. Mirad el pecho, escuchad, sentid el aire.
- Si no respira o respira de forma anormal —jadeos aislados, ruidosos, tipo boqueada— tratadlo como una parada cardíaca.
Ese último punto merece énfasis. La respiración agónica engaña muchísimo: parece que la persona respira, y quien está al lado espera. No es respiración eficaz. Ante la duda, empezad.
Compresiones torácicas: talón de una mano en el centro del pecho, la otra encima, brazos rectos, hombros sobre las manos. Comprimid fuerte, unos 5-6 cm de profundidad, a un ritmo de 100-120 por minuto, dejando que el pecho se reexpanda entre compresión y compresión. Si tenéis formación y os veis capaces, alternad 30 compresiones con 2 ventilaciones. Si no, haced solo compresiones sin parar: es muchísimo mejor que no hacer nada.
Os vais a cansar antes de lo que pensáis. Si hay más gente, turnaos cada dos minutos y hacedlo rápido, sin pausas largas.
El desfibrilador: el aparato que casi nadie se atreve a coger
En España hay desfibriladores externos automatizados (DEA) en estaciones, polideportivos, centros comerciales, muchos ayuntamientos y cada vez más edificios de oficinas. Están señalizados con un corazón verde y un rayo. Y la mayoría de la gente pasa por delante sin saber que puede usarlos.
Un DEA está diseñado precisamente para que lo use alguien sin formación. Se enciende, habla y os dice qué hacer paso a paso. No puede administrar una descarga a alguien que no la necesita: analiza el ritmo cardíaco y solo autoriza la descarga si procede.
Si sois dos personas, uno comprime sin parar y el otro va a por el DEA. Si estáis solos con un adulto, empezad las compresiones y pedid ayuda a gritos o por el manos libres del 112.
Uso práctico: encenderlo, pegar los parches sobre el pecho desnudo y seco (uno bajo la clavícula derecha, otro en el costado izquierdo, siguiendo el dibujo), apartarse cuando lo pida y pulsar cuando lo indique. Después de la descarga, se reanudan las compresiones inmediatamente.
Hemorragias: presión directa, y menos torniquete del que creéis
Las películas han hecho mucho daño aquí. Ante una herida que sangra, la maniobra que funciona en la inmensa mayoría de los casos es la más simple: presión directa y sostenida.
- Poned una gasa, un paño limpio o la prenda que tengáis a mano sobre la herida y apretad con firmeza.
- No levantéis el apósito para mirar. Cada vez que lo levantáis, rompéis el coágulo que se estaba formando.
- Si empapa, añadid encima, no sustituyáis.
- Si es una extremidad, elevadla mientras mantenéis la presión.
- Protegeos las manos si podéis: guantes, una bolsa de plástico, lo que haya.
El torniquete se reserva para hemorragias masivas de brazo o pierna que no se controlan con presión —amputaciones, heridas profundas con sangrado en chorro—. Si tenéis que ponerlo, colocadlo por encima de la herida, apretad hasta que el sangrado pare y anotad la hora en un sitio visible, incluso en la piel de la víctima. Esa hora es información clínica y en el hospital la van a preguntar.
Si hay un objeto clavado, no lo saquéis. Estabilizadlo alrededor con apósitos y dejadlo tal cual.
Atragantamiento: la diferencia entre toser y no poder toser
Si la persona tose con fuerza, habla o hace ruido, la vía aérea está parcialmente libre: animadla a toser y no le deis golpes en la espalda mientras tose eficazmente. La tos es el mecanismo más potente que existe para expulsar un cuerpo extraño.
Si no puede toser, no le sale voz, se lleva las manos al cuello o empieza a ponerse azulada, actuad:
- Adulto o niño mayor de 1 año: cinco golpes secos entre los omóplatos con el talón de la mano, inclinando el cuerpo hacia delante. Si no funciona, cinco compresiones abdominales (maniobra de Heimlich): abrazad por detrás, puño entre ombligo y esternón, tirad hacia dentro y hacia arriba. Alternad cinco y cinco.
- Bebé menor de 1 año: boca abajo sobre el antebrazo, cinco golpes interescapulares; luego boca arriba, cinco compresiones torácicas con dos dedos. Nunca compresiones abdominales en un bebé.
- Si pierde la consciencia: al suelo, avisad al 112 y empezad las compresiones torácicas.
Aunque el objeto salga, si se han hecho compresiones abdominales conviene una valoración médica posterior.
Golpes, caídas y fracturas: cuándo no mover
La regla práctica es sencilla: si sospecháis lesión de columna y la persona no corre peligro inmediato donde está, no la mováis. Caídas de altura, accidentes de tráfico, zambullidas en agua poco profunda, golpes fuertes en cabeza o cuello: en todos ellos, mover mal puede convertir una lesión en una discapacidad permanente.
Lo que sí podéis hacer mientras esperáis: mantenerla quieta y abrigada, hablarle, sujetarle la cabeza con las manos para que no gire, e inmovilizar una extremidad deformada en la posición en la que está, sin intentar recolocarla.
En los centros de acogida tras una emergencia, lo que más me sorprendió no fueron las lesiones graves —esas ya iban al hospital— sino la cantidad de dolencias evitables: torceduras de gente que corrió a oscuras, cortes en los pies por cristales, deshidratación en personas mayores que dejaron de beber para no tener que ir al baño. Los primeros auxilios de verdad, los que más se usan, son bastante menos espectaculares de lo que uno imagina.
Quemaduras: agua corriente y tiempo
Para una quemadura, lo primero es enfriar con agua corriente a temperatura ambiente durante unos 20 minutos. No con hielo, que agrava la lesión. No con pasta de dientes, aceite, mantequilla ni remedios caseros. Retirad anillos, pulseras y relojes antes de que la zona se hinche, pero no arranquéis la ropa que haya quedado pegada.
Después, cubrid con un paño limpio o film transparente sin apretar. Buscad atención médica si la quemadura afecta a cara, manos, pies, genitales o articulaciones, si es extensa, si es profunda, o si se trata de un niño pequeño o una persona mayor.
Los puntos de decisión
Si tuvierais que quedaros con cuatro decisiones, son estas:
- ¿Entro o no entro? La seguridad de la escena manda sobre todo lo demás. No se negocia.
- ¿Respira con normalidad? Si no, o si dudáis, es parada cardíaca: 112 y compresiones. La duda se resuelve actuando.
- ¿La tos es eficaz? Si tose, dejadla toser. Si no puede toser, intervenid.
- ¿Hay riesgo de lesión de columna? Si lo hay y no corre peligro inmediato, no la mováis.
Qué podéis hacer hoy
- Localizad el DEA más cercano a vuestra casa y a vuestro trabajo. Cinco minutos de búsqueda ahora valen más que media hora de improvisación después.
- Guardad el 112 en la agenda de todos los móviles de casa, incluidos los de los mayores, y aseguraos de que los niños saben que es gratuito y funciona sin saldo.
- Escribid la dirección exacta en un papel pegado junto al teléfono fijo o en la nevera. En una urgencia, mucha gente se queda en blanco con su propia dirección.
- Revisad el botiquín: gasas, vendas, esparadrapo, guantes, tijeras, suero fisiológico y una manta térmica. Comprobad caducidades.
- Apuntaos a un curso presencial de soporte vital básico. Cruz Roja y las protecciones civiles municipales los imparten con regularidad y duran unas pocas horas. Leer no sustituye a practicar sobre un maniquí.
En resumen
Los primeros auxilios no consisten en hacerlo perfecto. Consisten en no quedarse quieto. La escena primero, el 112 con la localización por delante, compresiones si no respira con normalidad, presión directa si sangra, toser si puede toser, y no mover si hay sospecha de lesión de columna.
Nadie recuerda la maniobra bajo presión si nunca la ha hecho con las manos. Por eso la acción más útil de todo este artículo no está en el artículo: está en apuntarse a un curso de cuatro horas y salir de allí habiendo comprimido un maniquí hasta cansarse. Ese día pasáis de saberlo a poder hacerlo.
Fuentes
- Dirección General de Protección Civil y Emergencias — proteccioncivil.es
- Cruz Roja Española — cruzroja.es
- European Resuscitation Council, guías de soporte vital básico — erc.edu
Esta información es de carácter general y divulgativo. No sustituye a la formación presencial en soporte vital básico ni a la valoración de un profesional sanitario. Ante cualquier emergencia, llamad al 112.
Ready America 3-Day Survival Box (1-Person)
Un kit de emergencia de 72 horas ya preparado es útil cuando la familia aún no ha armado su propia mochila de emergencia. Úselo como punto de partida y añada documentos, medicamentos, dinero en efectivo, cargadores y agua según el tamaño de su hogar.
Antes de comprar, compara disponibilidad local, envío, tamaño del hogar y recomendaciones oficiales.
Como afiliado de Amazon, puedo obtener ingresos por compras que cumplan los requisitos.


Comentarios